Me encontro con este pensamiento y veo retratados esos pequeños momentos que sin ser extraordinarios permiten mi día se llene de colores. Esas pequeñas pausas que le aportan mayor dimensión. Porque Dios en mis actividades cotidianas y aparentemente triviales está:
"Cada mañana cuando abro la bolsa de café, lo huelo, lo pongo a filtrarse y disfruto el primer sorbo, me doy cuenta que la actividad más ordinaria se puede convertir en un acto profundo de adoración." –Jesús Adrian Romero.
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