jueves, 4 de noviembre de 2010

Es mejor

Tu misericordia, dice David, es mejor que la vida. Que la misma vida… que la misma vida me repito y sigo pensando. De todo lo que en ella se espera, se añora, emociona, se anhela, se alcanza, se inicia y termina. Que toda ella. Que lo que en ella nos ha hecho sonreír, llorar, perder y valorar lo consiguiente… es mejor dice, es mejor que lo más que podamos imaginar. Estas palabras de uno de los hombres más grandes de toda la historia. No se le privó nada, y concluye aún, la misericordia de Dios es mejor.

Despierto todos los días y no deja de maravillarme que el Creador de las galaxias sobre galaxias. Cielos sobre cielos… el universo y más allá, en su MISERICORDIA ha decido morar en mí a través de Jesucristo.

Tu misericordia, digo, tu misericordia es mejor.

viernes, 29 de octubre de 2010

... y los defiende

El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende.

Salmo 34:7

martes, 26 de octubre de 2010

Táctica perfecta para aniquilar la autosuficiencia

El otro día estando ya listísima para recibir mi postre me trae la mesera un pedazo de pie de queso. Como me vio con cara de confusión y titubeo se me acerca de nuevo y me pregunta si “encontraba bien mi orden”. Los primeros segundos no supe qué contestar, pero finalmente me animé a preguntarle, no asegurarle, si en efecto lo había pedido de queso y no de limón como imaginé. Volteo con lo demás de mi mesa pero la verdad es que nadie pudo respaldarme. No se atreven y los entiendo. Tantas veces me han tenido que corregir. Como en otras ocasiones, recibo de la mesera una de esas sonrisas entremezcladas con ternura y compasión. No hay problema, me cambian mi postre sin más. Los demás en la mesa sueltan la carcajada. No por la confusión de la orden que a todo momento y en todo restorán se da, sino por mi cara de frustración. Y es que con este ejemplo puedo extrapolar el fluir de mis días. Habrá casos más graves, lo sé, hay sujetos que ni recordarán su nombre, pero el mío es tal que me preocupa no estar segura ni de mis propias palabras de hace unos segundos. Y qué decir de mis experiencias más serias, pero por hoy me quedaré con este ejemplo de limón. Es muy extraño asegurarme y reasegurarme de todo lo que recibo, asimilo y proyecto. Dudar de mis pensamientos, de mis acciones. Pero verás, no me desespero, he descansado en un Dios perfecto en diseño y propósito. No para que se mofe de mí, y si acaso se ríe siempre lo hace con mucho amor, sino para que conozca todos los días de mi vida que entre más dependa de Él, mis pasos tomarán mejor dirección. Y en toda aquellas experiencias donde caiga o esté a punto por distraída, ver cómo me toma de su firme y tierna mano para decirme: “Alma… Alma, voltea, es por acá”.

Foto: http://mybyrdhouse.blogspot.com/2009/06/sour-cream-lemon-pie.html