Vi brisa e intuí había de pasar por un chubasco helado. Aceleré sin pensarlo porque era peor el cansancio. Por un segundo me desorienté pero en ese mismo instante vino el Sol y una gaviota pasó volando por el mar.
“Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.” (Mateo 21:44).
